Cuestiones de antropología


¿POR QUÉ ANTROPOLOGÍA?
Dos anécdotas que hablan por sí solas

Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. Según fui haciéndome mayor, pensé que no había modo de cambiar el mundo, así que me propuse un objetivo más modesto e intenté cambiar solo mi país. Pero con el tiempo me pareció también imposible. Cuando llegué a la vejez, me conformé con intentar cambiar a mi familia, a los más cercanos a mí. Pero tampoco conseguí casi nada. Ahora, en mi lecho de muerte, de repente he comprendido una cosa: Si hubiera empezado por intentar cambiarme a mí mismo, tal vez mi familia habría seguido mi ejemplo y habría cambiado, y con su inspiración y aliento quizá habría sido capaz de cambiar mi país y -quien sabe- tal vez incluso hubiera podido cambiar el mundo.
(Frase de una lápida de un obispo anglicano en la Abadía de Westminster)

Vivía preocupado un científico por los problemas que agobian al mundo, y se propuso un día encontrar la solución para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. 
Cierto día, su hijo de siete años, invadió su laboratorio decidido a ayudarlo en su trabajo. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que se fuera a jugar a otro lado, ya que el niño no se iba, buscó algo para poder entretenerlo. 
De repente tomó un mapa-mundi de un a revista, y con una tijera recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo, diciendo: Como a ti te gustan los rompecabezas, entonces voy a darte el mundo para que lo puedas arreglar. Aquí tienes el mundo todo roto y destrozado. Mira cómo puedes arreglarlo. ¡Hazlo todo solo! 
El científico calculó que al niño le llevaría días para arreglar el mapa hecho pedazos. Algunas horas después, escuchó la voz del hijo que le llamaba felizmente: ¡padre, padre, logré arreglar el mundo! Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Pensó que a la edad de su hijo sería imposible arreglar un mapa que jamás había visto.  
Entonces, el científico levantó sus ojos para ver el trabajo realizado por su hijo, seguro que vería un trabajo digno de un niño. Sin embargo, para su sorpresa, el mapa estaba completamente armado. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. 
¿Cómo es posible?, ¿Cómo el niño había sido capaz? Se preguntaba el padre. ¿cómo lo conseguiste?, si tu no sabías cómo era el mundo ¿Cómo lo lograste hijo?

El niño respondió:... Padre, yo no sabia como era el mundo, pero cuando tu quitaste el papel de la revista para recortarlo y hacerlo pedazos, mire que del otro lado estaba la figura de un hombre. Cuando tu me diste el mundo para arreglarlo, yo intente pero no pude. Entonces me acordé del hombre y di vuelta a los pedazos y empecé a arreglar al hombre que yo sabía cómo era. Cuando termine de arreglar al hombre di vuelta a la hoja y encontré que también había arreglado el mundo.                               (Anónimo)


Sesión 1 - Antropología y sabiduría: la ciencia del hombre


Sesión 2 - El hombre racional: conocimiento y naturaleza



Sesión 3 - El hombre relacional: apetitos, deseos y hábitos 



Sesión 4 - El lenguaje como hábitat de racionalidad y relacionalidad



Sesión 5 - Libertad y autorrealización personal


Sesión 6: El principio personalista y la clave última de la libertad 


Sesión 7 - Dimensiones de la personalidad: razón, deseos y afectos 


Sesión 8  - Nombre, sexo, estado civil: la identidad del amor